Yo soy el pan de vida

Juan 6:25–71

25Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26Les respondió Jesús y dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste selló Dios el Padre.

28Entonces le dijeron: ¿Qué haremos para poner en práctica las obras de Dios?

29Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios: que creáis en el que él ha enviado.

30Entonces le dijeron: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34Y le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre; y el que en mí cree no tendrá sed jamás.

36Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis.

37Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echaré fuera.

38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

39Y ésta es la voluntad del Padre que me envió: Que todo lo que me ha dado no lo pierda, sino que lo resucite en el día postrero.

40Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

41Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

42Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, ahora dice: Del cielo he descendido?

43Y Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45Escrito está en los profetas: Y todos serán enseñados por Dios. Así que, todo aquel que ha oído al Padre y ha aprendido de él viene a mí.

46No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que viene de Dios, éste ha visto al Padre.

47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.

48Yo soy el pan de vida.

49Vuestros padres comieron el maná en el desierto y están muertos.

50ste es el pan que desciende del cielo, para que el que de él coma no muera.

51Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

53Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre ni bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero.

55Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

56El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo, el que me come también vivirá por mí.

58ste es el pan que descendió del cielo, no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron. El que come de este pan vivirá eternamente.

59Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaúm.

60Entonces, al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

61Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

62Pues qué, si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero?

63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

64Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar.

65Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le es concedido por el Padre.

66Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él.

67Dijo entonces Jesús a los doce: ¿También vosotros queréis iros?

68Y le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

69Y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

70Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?

71Y hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

Ver Juan 6

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