Historia de la Iglesia
Cómo se encontraron, seleccionaron y presentaron los discursos


“Cómo se encontraron, seleccionaron y presentaron los discursos”, En el púlpito: 185 años de discursos de mujeres Santos de los Últimos Días, 2017, págs. XXVII–XXXI

“Cómo se encontraron, seleccionaron y presentaron los discursos”, En el púlpito, págs. XXVII–XXXI

Cómo se encontraron, seleccionaron y presentaron los discursos

Este libro presenta las transcripciones de cincuenta y cuatro discursos pronunciados por mujeres Santos de los Últimos Días entre 1831 y 2016. Al seleccionar los discursos que conforman este volumen, los editores adoptaron una visión amplia de la idea de discurso. Los discursos que aquí se incluyen abarcan desde conversaciones en las primeras reuniones de la Sociedad de Socorro hasta discursos formales en las conferencias generales de los Santos de los Últimos Días. Si bien existen muchos tipos de “púlpitos” en la cultura de los Santos de los Últimos Días, los discursos de este libro se pronunciaron principalmente en reuniones oficiales de la Iglesia, y muchos de ellos fueron reimpresos en revistas de la Iglesia e informes de conferencia. Con su selección, los editores trataron de representar muchas de las diversas maneras en que las mujeres mormonas se han dirigido al público.

Incluso dentro de contextos formales, los formatos en los que las mujeres Santos de los Últimos Días discursan han cambiado a lo largo del tiempo, y esos cambios se reflejan en los discursos que se han seleccionado para este libro. En los primeros años de la Iglesia, los discursos en público de las mujeres mormonas en ocasiones iban ligados al ejercicio de los dones espirituales, tales como el hablar en lenguas o la administración de bendiciones de salud y de consuelo1. Por ejemplo, el discurso de Elizabeth Ann Whitney en el capítulo 2 es un salmo que se cantó por el don de lenguas en el templo a medio construir de Kirtland, Ohio. Las primeras mujeres mormonas también recitaban poesía, leían ensayos personales y ofrecían oraciones en público. El capítulo 20 es un ejemplo de una de estas formas de expresión pública; recoge la oración que Elvira S. Barney ofreció en una reunión de la Asociación de Sufragio Femenino en Utah en 1889, la cual es como un detallado sermón. Los discursos de las mujeres cambiaron a medida que sus reuniones y encuentros públicos se fueron haciendo más formales. La mayoría de las veces, las hermanas de las primeras sociedades de socorro participaban en conversaciones, pero las reuniones regulares dieron lugar a discursos improvisados que, uno por uno, fueron cediendo cada vez más el paso a discursos formales y pulidos, como es evidente en la segunda mitad de este libro.

Cómo se encontraron los discursos

Encontrar discursos que se dieron en lugares y formatos tan diversos a lo largo de 185 años ,requiere la proclividad de un historiador para escarbar en fuentes antiguas. Aunque por todo el registro histórico de los Santos de los Últimos Días se pueden encontrar discursos pronunciados por mujeres, estas fuentes son a menudo difíciles de acceder. Algunos de los primeros discursos de mujeres Santos de los Últimos Días se preservaban en sus memorias, como los de Lucy Mack Smith. Los libros de actas de las organizaciones de mujeres son una fuente particularmente valiosa para encontrar discursos pronunciados por mujeres. Por regla general, las secretarias levantaban acta de las reuniones, pero la precisión de esas actas dependía de cada secretaria. Algunas tomaban notas minuciosas, mientras que otras solo proporcionaban resúmenes, y muchas secretarias registraban los discursos de los hombres con más detalle que los de las mujeres. Alrededor del año 1915, las organizaciones de la Iglesia reemplazaron los libros de actas manuscritos por formularios estandarizados, que recogían los nombres de los oradores pero poco más2. Como resultado, el registro histórico perdió muchas declaraciones espontáneas de miembros comunes y corrientes en sus reuniones regulares.

Los periódicos y las revistas a menudo hacían que los discursos llegaran a un mayor número de lectores, aunque las palabras de las mujeres generalmente se resumían en lugar de reproducirse completas, sobre todo en el siglo diecinueve. La revista Woman’s Exponent (1872–1914) era escrita, editada, impresa y distribuida por mujeres, e incluía informes de reuniones de mujeres, a menudo enviadas por las secretarias de las organizaciones locales. Los discursos de las mujeres aparecían también en Millenial Star (1840–1970) y Young Woman’s Journal (1889–1929). En el siglo veinte, la Relief Society Magazine (1915–1970) publicaba discursos de mujeres, así como informes de las conferencias de la Sociedad de Socorro, la Asociación de Mejoramiento Mutuo y las Mujeres Jóvenes. Los informes de la conferencia general y las transcripciones de los devocionales de la Universidad Brigham Young (BYU), especialmente a finales del siglo veinte y principios del siglo veintiuno, proporcionan una rica colección de discursos pronunciados por mujeres. Los discursos de la Conferencia de BYU para la Mujer están disponibles en colecciones publicadas, la primera de las cuales apareció en 19803. Ya a finales del siglo veinte, los discursos de las mujeres mormonas estaban disponibles en las revistas Ensign y Liahona, en libros impresos, en retransmisiones televisivas y en internet.

La llegada de las tecnologías de grabación aumentó en gran manera el número de discursos de mujeres que se preservaron y, como resultado, los editores de este libro tuvieron muchos más discursos entre los que elegir de las últimas décadas de la historia de la Iglesia que los que tuvieron en los años anteriores. Los últimos discursos se registraron con más detalle y precisión, y la longitud media de los discursos grabados aumentó con el paso del tiempo. La mayoría de los últimos discursos provienen de publicaciones, mientras que la mayor parte de los primeros discursos se encontraron en periódicos o libros de actas.

Las fuentes disponibles son en gran medida discursos pronunciados en Utah, y la selección que recoge este libro no representa adecuadamente a voces no estadounidenses. No obstante, en él sí aparecen voces de mujeres internacionales. Estas incluyen un discurso del siglo diecinueve pronunciado en Inglaterra por Elicia A. Grist y varios discursos de inmigrantes provenientes de Inglaterra y Escocia que se convirtieron a la Iglesia y se unieron a los santos en Utah. El crecimiento de la Iglesia en regiones de todo el mundo se aceleró rápidamente en la segunda mitad del siglo veinte, y los discursos de mujeres de Alemania, Rusia, Sudáfrica, México y Kenia representan, en un pequeño grado, la composición internacional de la Iglesia en la actualidad. Voces no estadounidenses se encuentran en informes de conferencias de área de la década de 1970, entre ellas el discurso de Lucrecia Suárez de Juárez, una Santo de los Últimos Días mexicana. Cuando Carol Lee Hawkins coordinó la Conferencia de BYU para la Mujer durante los primeros años de la década de 1990, insistió en invitar a oradoras que pasaron sus años de formación fuera de los Estados Unidos, y sus esfuerzos dieron como fruto varios discursos, entre ellos el de Jutta B. Busche que aparece en este libro4. Queda más trabajo por hacer, tanto por parte de los eruditos como de los miembros de la Iglesia, en cuanto a la preservación del conocimiento expresado por las mujeres Santos de los Últimos Días fuera de los Estados Unidos.

Cómo se seleccionaron los discursos

Después de recolectar y revisar cientos de discursos, los editores eligieron discursos atrayentes que se centraban en temas de doctrina, más que discursos que narraran o representaran momentos históricamente significativos. Los editores dieron prioridad a los discursos que estaban bien escritos, que contenían análisis teológicos y que ilustraban la fe de las mujeres a lo largo de los años desde la fundación de la Iglesia en 1830. Algunas mujeres que aparecen en este volumen eran muy conocidas en su época, y algunas de ellas son conocidas para los lectores de hoy en día. Otras fueron, hasta ahora, desconocidas y en gran medida olvidadas. Los discursos están organizados en orden cronológico según la fecha en que se crearon, con dos excepciones: el discurso de Lucy Mack Smith, en el capítulo 1, y el salmo de Elizabeth Ann Whitney, en el capítulo 2, están ubicados en el momento en que dichos discursos se pronunciaron originalmente, aunque realmente fueron registrados o impresos años después.

Para su inclusión en este volumen, los editores han seleccionado normalmente la primera versión conocida que existe de un discurso determinado. Por lo general se reproduce el discurso entero, pero en ocasiones se ha omitido material que no es relevante en el tema central del mismo. Cuando esto sucede al comienzo del discurso, dicho material se ha omitido sin más; cuando la omisión se produce dentro del texto del discurso, esta se señala con puntos suspensivos. Una nota de fuente al final de cada transcripción proporciona información sobre la fuente que se empleó y el lugar donde se encuentra el material de referencia.

Cómo se presentaron los discursos

Normas de transcripción

Para asegurar la precisión a la hora de reproducir los textos, las transcripciones fueron contrastadas tres veces con los documentos originales o las imágenes digitales, cada una de las veces por un lector o un par de lectores diferentes.

La mayoría de los discursos del principio se encontraron entre memorias o libros de actas que no tuvieron el beneficio de una edición profesional. Para ofrecer una experiencia de lectura más uniforme a lo largo de los capítulos, los editores de este libro corrigieron los errores de ortografía y puntuación. Las citas que se incluyen en las introducciones de los capítulos o en las notas al pie de página se corrigieron del mismo modo. La mayoría de los discursos del final provienen de fuentes publicadas, y no requirieron tales correcciones. Los editores también estandarizaron el uso de las mayúsculas, la división en párrafos y el uso de sangrías. Estos cambios se hicieron directamente, sin el uso de corchetes de edición ni del adverbio sic. Dos lectores distintos revisaron estas correcciones. En ocasiones contadas, los editores han agregado palabras para dar mayor claridad; esas palabras se han agregado entre corchetes.

Títulos de los discursos

Los registros originales de estos discursos no siempre ofrecían títulos formales. Si el discurso original tenía título, ese mismo título se ha utilizado en este libro. Si el original no tenía título, o dicho título era simplemente una etiqueta (por ejemplo, “Discurso de la señora Mattie Horne Tingey”), los editores le dieron un título que reflejara el contenido del discurso. Cuando los editores proporcionaron los títulos, este hecho se constata en una nota de fuente al final del discurso.

Prácticas de anotación

Los editores han incluido introducciones y notas al pie de página para dotar a los discursos de antecedentes y contexto. La introducción de cada capítulo describe aspectos de las experiencias de vida de la oradora las cuales, en la mayoría en los casos se relacionan con el contenido de su discurso, así como del lugar y el momento en el que lo pronunció. Este contexto ayuda a los lectores a comprender con mayor exactitud las afirmaciones e interpretaciones de la oradora. El nombre completo de la oradora, incluso su nombre de soltera y todos los apellidos subsiguientes, aparecen al principio de la introducción. El pie de autor de cada capítulo da el nombre por el cual se conocía a la oradora en el momento en que pronunció su discurso.

Las siglas habituales se utilizan a lo largo de todo el texto. La primera vez que se nombran las organizaciones en las introducciones de los capítulos, sus nombres aparecen completos, seguidos por sus siglas en inglés. Entre las siglas habituales se encuentran las siguientes: Asociación de Mejoramiento Mutuo (MIA), Asociación de Mejoramiento Mutuo de Damas Jóvenes (YLMIA), Asociación de Mejoramiento Mutuo de los Hombres Jóvenes (YMMIA), Asociación de Mejoramiento Mutuo de las Mujeres Jóvenes (YWMIA) y Universidad Brigham Young (BYU).

En los textos y las anotaciones aparecen muchos términos de significado especializado. Si bien puede que algunos de esos términos sean explicados o definidos en este libro, se ha dado por sentada cierta familiaridad con la mayor parte de la terminología. Los investigadores que busquen información adicional sobre terminología mormona pueden consultar el glosario en josephsmithpapers.org o Encyclopedia of Mormonism (en inglés), en línea en eom.byu.edu.

En estos documentos aparecen los nombres de muchas personas. En algunos casos, la información bibliográfica se incluye en el apartado de notas, pero en modo alguno se ha pretendido que esta sea exhaustiva. Muchos nombres de la primera etapa aparecen en el directorio bibliográfico de The First Fifty Years of Relief Society, en línea en churchhistorianspress.org, o en los bosquejos biográficos en josephsmithpapers.org.

  1. Jill Mulvay Derr, Carol Cornwall Madsen, Kate Holbrook y Matthew J. Grow, eds., The First Fifty Years of Relief Society: Key Documents in Latter-day Saint Women’s History (Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2016), págs. xxi–xxv.

  2. Handbook of Instructions of the Relief Society of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Salt Lake City: General Board of Relief Society, 1931), pág. 75.

  3. Maren M. Mouritsen, ed., Blueprints for Living: Perspectives for Latter-day Saint Women (Provo, UT: Brigham Young University Press, 1980).

  4. Carol Lee Hawkins, Mary Stovall Richards y Maren Mouritsen, entrevista con Kate Holbrook, 27 de octubre de 2015, pág. 30, Biblioteca de Historia de la Iglesia (CHL, por sus siglas en inglés).